Defiende lo indefendible
Cómo usar esta actividad
Trabajo individual
Cada estudiante recibe una tarjeta con una idea, hábito o situación difícil de defender.
Tiene unos minutos para preparar argumentos y pensar en sus supuestas ventajas.
Después, presenta su defensa intentando convencer a los demás de que su idea es completamente lógica, útil o incluso genial.
Ejemplo:
Llegar 15 minutos tarde no tiene nada de malo
"Aunque parezca una mala costumbre, llegar 15 minutos tarde tiene sus ventajas. Los demás tienen tiempo para relajarse o terminar lo que estaban haciendo. Además, ¡15 minutos no cambian ningún plan!"
Trabajo en pareja o en grupo
Los estudiantes presentan y defienden sus tarjetas por turnos.
Los demás escuchan, hacen preguntas, buscan puntos débiles en los argumentos e intentan rebatirlos. Pueden guiarse con preguntas como:
- ¿Por qué crees que es una buena idea?
- ¿Qué ventajas tiene?
- ¿A quién podría beneficiar?
- ¿Qué responderías a alguien que está totalmente en contra?
- ¿Cuál es el mejor argumento a favor?
- ¿Qué pasaría si todo el mundo hiciera lo mismo?
- ¿Podrías convencerme para que lo probara?
Ideas extra
- Convénceme.
Un estudiante tiene 60 segundos para defender su tarjeta. Al final, los demás votan: me has convencido / casi me has convencido / imposible. - Abogado del diablo.
Un estudiante defiende la idea y otro tiene que atacarla. Después de un minuto, intercambian los papeles y tienen que argumentar justo lo contrario. - La rueda de prensa.
Un estudiante presenta su idea como si fuera un experto. Los demás son periodistas y hacen preguntas difíciles para intentar demostrar que la idea no es tan genial. - Véndemelo.
Convierte la idea de la tarjeta en un producto, servicio o nueva tendencia. Prepara un pequeño discurso para convencer al grupo de que todo el mundo debería probarlo. - El argumento imposible.
Después de presentar su defensa, los compañeros mencionan una desventaja evidente. El estudiante tiene que convertir esa misma desventaja en una ventaja.